
Cuando una persona necesita conocer el valor comercial de una casa, un apartamento, un lote o una finca, suele concentrarse en dos preguntas: cuánto cuesta el avalúo y cuánto tiempo tarda su entrega. Sin embargo, hay una cuestión que merece la misma atención: ¿quién va a realizar la valoración y cómo puede comprobarse que cuenta con la inscripción y las competencias necesarias?
Esta pregunta no es un asunto menor. Un avalúo puede servir de fundamento para vender una propiedad, negociar una herencia, respaldar una operación económica o aportar una prueba en un proceso judicial. Si el informe presenta deficiencias técnicas o no cumple los requisitos exigidos para su finalidad, el cliente puede terminar pagando por un documento que no le ofrece el respaldo que esperaba.
Por eso, antes de contratar un servicio de avalúo comercial, conviene verificar la idoneidad del profesional y conocer qué debe exigirse para recibir un trabajo técnicamente sustentado.
En Colombia, la actividad del avaluador está regulada por la Ley 1673 de 2013, conocida como la Ley del Avaluador, y por sus normas reglamentarias. Esta legislación establece condiciones para el ejercicio de la actividad y contempla la inscripción en el Registro Abierto de Avaluadores (RAA).
En términos prácticos, quien contrata un avalúo debe verificar que el profesional esté inscrito en el registro y que su categoría corresponda al tipo de bien que necesita valorar, de acuerdo con las exigencias aplicables al encargo.
No basta con que una persona tenga experiencia en el sector inmobiliario, trabaje en una inmobiliaria o haya realizado numerosos estudios de mercado. La experiencia es valiosa, pero no sustituye los requisitos legales que correspondan al ejercicio de la actividad valuatoria.
Tampoco debe confundirse la formación académica con la inscripción profesional. Haber terminado un curso de avalúos o contar con un título relacionado con el sector no demuestra, por sí solo, que la persona se encuentre inscrita en el RAA en la categoría pertinente.
El RAA es el registro en el que se inscribe y actualiza la información de los avaluadores, bajo la responsabilidad de las Entidades Reconocidas de Autorregulación (ERA), conforme al marco legal colombiano. Su función permite identificar a los profesionales inscritos y consultar información relacionada con su actividad.
Para quien necesita contratar un avalúo, consultar el RAA es una medida sencilla que ayuda a reducir riesgos antes de entregar dinero o confiar una decisión patrimonial a un profesional.
El registro contempla distintas categorías de bienes. Entre ellas se encuentran los inmuebles urbanos, los inmuebles rurales, los recursos naturales y suelos de protección, los inmuebles especiales, la maquinaria y los equipos, entre otras especialidades. <Cite refs={["turn651856search1"]}/>
Esta clasificación es importante porque valorar un apartamento no exige exactamente el mismo conocimiento especializado que estudiar una finca productiva, una obra de infraestructura o determinada maquinaria.
Por eso, además de comprobar que existe una inscripción, el cliente debe revisar que la categoría registrada sea pertinente para el inmueble objeto del avalúo.
La consulta puede realizarse a través del portal oficial del Registro Abierto de Avaluadores: www.raa.org.co.
El procedimiento recomendado es el siguiente:
1. Solicite la identificación profesional. Antes de contratar, pida al avaluador su número de registro y la certificación que acredita su inscripción.
2. Ingrese al portal oficial. Acceda directamente a www.raa.org.co y localice las opciones de consulta o validación disponibles.
3. Compruebe el certificado. El portal dispone de una herramienta para validar la autenticidad del certificado mediante el número de avaluador y el PIN de seguridad que aparecen en el documento.
4. Revise la información pertinente. Verifique que los datos correspondan al profesional que está contratando y examine la categoría y los alcances de su inscripción. Si el avalúo tendrá una finalidad judicial o administrativa, compruebe también los requisitos específicos aplicables.
5. Solicite aclaraciones si encuentra diferencias. Si los datos no coinciden o existen dudas sobre la autenticidad del documento, contacte a la entidad de autorregulación correspondiente antes de continuar con la contratación.
El propio portal del RAA advierte que su consulta pública de autenticidad no sustituye la obligación del avaluador de acreditar su calidad mediante la certificación de inscripción.
Un registro verificable es fundamental, pero no es el único aspecto que determina la calidad de un avalúo. También conviene examinar la experiencia del profesional en el tipo de inmueble que se necesita valorar, la claridad de la propuesta económica y el alcance del informe que entregará.
Antes de contratar, pregunte si los honorarios incluyen la visita al inmueble, la revisión documental, el estudio de mercado, el registro fotográfico y la elaboración del informe técnico. Cuando se trate de un dictamen para un proceso judicial, aclare si se requieren sustentaciones, aclaraciones o actuaciones adicionales y cómo se cobrarán.
El informe debe explicar las características del bien, la metodología utilizada, la información analizada y los fundamentos de la conclusión de valor. Un documento que contiene únicamente una cifra, sin explicar cómo se obtuvo, puede resultar insuficiente para la finalidad que persigue el cliente.
También es conveniente establecer por escrito los plazos, las condiciones de pago y los gastos adicionales que puedan surgir durante el trabajo.
Pensemos en una persona que necesita vender una finca heredada por varios familiares. Si el valor se establece únicamente con base en opiniones o referencias poco comparables, pueden surgir desacuerdos que retrasen la negociación. Una situación similar puede presentarse al comprar un apartamento, valorar un lote para construir o determinar el valor de un inmueble involucrado en una controversia.
En estos casos, un avalúo realizado con rigor técnico proporciona una referencia sustentada para tomar decisiones. No garantiza que una venta se cierre por el valor estimado ni elimina todos los conflictos, pero permite discutir las cifras con mejores argumentos.
La elección del profesional, por tanto, no debería depender exclusivamente del precio más bajo. La idoneidad, la categoría de inscripción, la experiencia pertinente y la calidad del informe también forman parte de la decisión.
Conocer el valor comercial de un inmueble es una decisión que merece ser abordada con seriedad. Antes de vender, comprar, negociar una herencia o solicitar una valoración para una actuación jurídica, conviene asegurarse de que el servicio responda a las necesidades concretas del caso.
En PERIVALOR orientamos nuestros servicios de avalúos comerciales urbanos y rurales y estudios de valoración hacia el análisis de las características del inmueble, la información disponible del mercado y la finalidad del encargo.
Si necesita valorar una casa, un apartamento, un lote o una finca, puede solicitar una cotización indicando la ubicación, el área aproximada y el propósito del avalúo. Así será posible precisar el alcance del trabajo y la información necesaria para comenzar.
Antes de confiar la valoración de su propiedad, verifique la idoneidad del profesional y exija un informe con fundamento técnico. Contacte a PERIVALOR y solicite una cotización para su inmueble.
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PERIVALOR. Avalúos confiables, decisiones seguras.